La gente busca cosas que no vuelve a encontrar hasta que no las deja de buscar. Éso es un hecho. Y también el causal de mi despido.

Mi jefe encontró su bendito informe justo en el lugar en donde lo había dejado, en una repisa repleta de informes y papeles. Pero quince días después de haberlo "perdido". Yo no creo que Pablo, el otro chico que trabaja en la oficina (y que no es de la misma empresa) haya tocado nada, tampoco.

Me llamó aparte, me pidió alguna explicación y yo no la tenía. No la tenía! Carajo! Otra vez mi puta sinceridad... hay que mentir para mantener contenta a la gente... él quería escuchar que yo me había llevado ese informe para "leer en casa"(o vendérselo a la contra, quién sabe qué cruzó por su mente). Pero yo no me lo había llevado, es más, ni siquiera lo había leído. Y no tenía una explicación para él. Le dije: "uno a veces busca las cosas y no las encuentra aunque las tenga frente a sus ojos", es algo que le pasa a todo el mundo, supongo, y me incluyo, pero parece que a él no le había pasado jamás. Y lo mejor es que seguramente le volverá a pasar, quizás con otro informe o quizás con alguna otra cosa que contenga ese tipo de información confidencial... y ya no voy a estar ahí para que me culpe. Y con su criterio yo no debería tener más novio, hace años... Rafael busca cosas muy evidentes, que tiene frente a sus ojos y no las vé...
Tampoco debería tener más madre ni hermano, ni abuelos ni amigos. Ya debería haber echado a todo el mundo de mi vida.
Me dijo que no podía seguir trabajando así, en ese entorno. Se generó una situación de mierda, porque para agravar las cosas me puse a enrular un boleto de colectivo que tenía justo en mis manos, haciendo parecer las cosas más sospechosas aún... Dijo que "la situación era muy evidente". Yo no le podía decir que los duendes suelen hacer esas cosas para hacer enojar a los mortales... no tenía explicación.

Me pagó el mes, me levanté a buscar mis cosas y cerrar mis mails y el msn que tenía abierto y ahí me cayó la ficha. No tengo más trabajo. No tengo más trabajo.
Entonces me dispuse a borrar mis contactos y mis mensajes del celular que me había dado para devolvérselo, pero yo sabía que no debía hablar ni una sola palabra más porque me pondría a llorar. Me conozco. En esas situaciones me pongo a llorar si y sólo si hablo.
Y me hizo hablar. Y pasé vergüenza, no me gusta mostrarme débil, vulnerable.
Me dijo que no me lo tome como algo personal (¿?), que lo entienda. Que la situación merecía una charla. Le dije que no, que me quería ir a la mierda, que en todo caso en otro momento. Que esperaba no estar equivocándose, le dije que lo estaba haciendo.
Así contado todo parece novelesco, pero no lo fué. La pasé bastante fea. Yo tenía bastantes sueños y esperanzas puestas en ese trabajo, realmente tenía ganas de seguir ahí, me gustaba lo que estaba haciendo. Sin contar las deudas en las que nos metimos con Rafa contando con mi dinero.
Pero mi gran ego me sigue de cerca, como siempre, y me dice que yo no me perdí de nada, me dice que él se perdió de mí. Al carajo con esto. Al carajo con todo. Al carajo! Al carajo!